"Los niños necesitan producir su propio arte, ya que no se benefician en absoluto con los proyectos de adultos. Cuando son impulsados a realizar algo para lo cual no están preparados, sufren al sofocar sus propias necesidades.(...)
Tendemos a separar las distintas materias y pensamos que el arte es muy distinto de la escritura o las matemáticas. Los niños aprenden matemáticas y hechos científicos al mismo tiempo que trabajan con materiales artísticos; poniendo o quitando plastilina mientras modelan, agregándola cuando hacen construcciones, experimentando con fuerzas en equilibrio al construir. Un niño expuesto desde los primeros años a la creación y al desarrollo libre y natural ( con adultos estimulándolo en lugar de dirigirlo), logrará escribir con facilidad cuando llegue el momento de hacerlo, y continuará utilizando el arte como un medio de expresión."
Alguna vez me trajeron a clase a un niño muy callado como de 7 años ( llamémosle Paco) que disfrutaba mucho el trabajo con los materiales, y no necesitaba mayor motivación para dibujar. Simplemente llegaba, tomaba su material y se ponía a garabatear , casi sin saludar, como si aprovechar el tiempo fuera lo único verdaderamente importante. La abuelita de Paco era amiga de mi madre, y le había sugerido a la mamá de Paco que mandara al niño a tomar "clase de pintura" y fue la abuela quien lo trajo, y me recomendó que lo ayudara a dibujar la figura humana. Yo intenté explicarle a la señora que en mi taller procuraba respetar lo que cada niño deseara dibujar, y que sólo les facilitaba los materiales y los motivaba a expresar lo que estaba pasando con ellos mismos en ese momento...Que lo verdaderamente importante era que los chicos descubrieran lo que podían experimentar, o crear, o decir con los materiales, y que ya llegaría el día en el que a Paco le interesara dibujar figuras humanas, observarlas e imitarlas. La abuelita sólo insistía en que Paco no dibujaba la figura humana con sus proporciones correctas, y que ya estaba en edad de dibujar bien. Creo que Paco sólo vino unas 8 sesiones, su abuelita se molestó porque "no veía mejora" en sus dibujos de figura humana, y a pesar de todos mis argumentos, y de que le expliqué con cuánta facilidad y entusiasmo trabajaba Paco, no logré hacerla entender. Fue algo verdaderamente triste y frustrante. Entendí por qué a Paco le importaba tanto aprovechar el tiempo, y me dí cuenta de cómo a veces hace más falta educar a los adultos en su propia percepción del arte, y en la importancia de las actividades artísticas para el desarrollo de los niños.
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